Si hay algo que demostró la injustamente menospreciada música disco a finales de la década de 1970, es que existía una audiencia hambrienta de canciones que se convirtieran en el vehículo de inspiración para desenvolverse en una pista de baile como la mejor forma de pasar la noche. El dance pop nace a partir de esa tradición de componer canciones pop orientadas a los clubes nocturnos y a las fiestas con el objetivo de impulsar el baile. Ya sean acompañadas en grupos o pareja, o individualmente, cuando escuchamos una canción pegajosa, con beats repetitivos pero nunca aburridos, estribillos y coros animados junto a un ritmo potente, nuestro cuerpo se siente recorrido por una energía llena de alegría y ganas de divertirse. Ese es precisamente el espíritu por el cual apuestan las canciones dance pop. Impulsado por los productores musicales a partir de la década de 1980 y con una hegemonía que se mantiene vigente en el panorama actual de la música comercial, el dance pop se caracteriza por el uso de sintetizadores y cajas de ritmos que producen una conjunción entre el pop y la música electrónica.
Desde Donna Summer hasta Selena Gomez el dance pop suele ser un género musical canalizado por cantantes femeninas que son catalogadas como divas, ya que crean un imaginario estético donde se conjuga la moda, los recursos audiovisuales y las coreografías capaces de crear la fantasía de un mundo que solo puede ser posible en las discotecas o cualquier espacio donde exista un escenario acorde para bailar y disfrutar. El dance pop es la música popular que mejor engloba el concepto de "carpe diem", porque sin mayores pretensiones, captura un momento de absoluta expresión tras la búsqueda de un disfrute pleno.
En el dance pop la prioridad son los singles por encima de los álbumes, es decir los hits del momento que dominen las listas musicales, sean remezclados por DJs y formen parte del playlist contemporáneo de cualquier fiesta. Sin embargo, existen discos de dance-pop con la suficiente relevancia para crear una obra capaz de ser bailado no solo en su momento actual sino para impulsar el baile de generaciones posteriores y entre esos destacamos particularmente: "Discovery" (Daft Punk), "Dig Your Own Hole" (The Chemical Brothers), "Violator" (Depeche Mode), "Confessions On A Dance Floor" (Madonna), "Bad Girls" (Donna Summer), "Toxic" (Britney Spears), "Fever" (Kylie Minogue), "The Fame Monster" (Lady Gaga),"Play" (Moby) y "Apocalypso" (The Presets) por nombrar algunos. Aunque sea menospreciado por muchos, el dance pop mantiene su fuerza porque siempre tendremos esa necesidad, parte de un impulso natural que es sensual y salvaje a un tiempo, de soltar el cuerpo al ritmo del beat más estridente.






