El dancehall está íntimamente conectado con Jamaica, su país de origen, y con la cultura rastafari, fundamentándose como un derivado del reggae pero con ritmos bailables más dinámicos y rápidos. Surgido durante la década de 1970 y alcanzó su auge a partir de los 90 gracias a los hits de artistas como Sizzla, Shabba Ranks y Cappleton, muchas de las cuales alcanzaron popularidad a nivel internacional como el éxito "Murder She Wrote" interpretado por Chaka Demus & Pliers. El dancehall puede catalogarse como un género musical al mismo tiempo que un estilo de baile, ya que este tipo de música existe para ser ejecutada con pasos sincronizados y movimientos agresivos al son de los ritmos ejecutados para mover extremidades, pelvis y traseros.
Debido a que baile y música no pueden separarse cuando se trata del dancehall, cada canción existe para la ejecución de determinados pasos y movimientos que varían según el ritmo. Existe un patrón para estos movimientos y cada canción es susceptible de ser interpretada dentro del rango de pasos posibles, de tal manera que hallamos canciones dancehall dedicadas exclusivamente para ejecutar un solo paso concreto o varios, dependiendo de su concepción. Esto ha dado lugar que existan escuelas o talleres informales para aprender a bailar dancehall, ya no solo en Jamaica sino en muchos países a lo largo de Latinoamérica.
El dancehall ha sido un género muy influyente entre los países latinoamericanos y a partir de éste se han derivado otros estilos musicales, siendo el reggaetón uno de los principales en adaptar ciertos ritmos que remiten al dancehall, así como las letras y bailes de carácter sexual. No es de extrañar que al igual que ocurre con el reggaetón, el dancehall ha recibido muchas críticas por el contenido violento y degradante de algunas de sus letras. Sin embargo, no todo el dancehall expresa estas ideas y en general su principal búsqueda es la organización fraterna de competencias y bailes grupales para destacar los mejores movimientos al son de sus sonidos tropicales.






